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Epibiosis











El substrato marino es un bien escaso que muchas veces compiten varias especies por él hasta hacerse con una zona determinada o conviviendo uno encima del otro.     La epibiosis consiste en el duelo entre varias especies diferentes por adherirse a un substrato determinado, las especies luchan incluso con sus armas químicas hasta derrocar a su enemigo; evidentemente la especie ganadora se instalan y las demás pueden instalarse encima de tal modo que pueden convivir durante toda una vida. Esta relación se da tanto en tierra como debajo del agua y si os fijáis bien en vuestras inmersiones veréis que hay mucha más epibiosis de la que, en un principio parecía.   

Texto: Félix Corral para buceoactual.com Seguir leyendo...

Buceo en St Abbs (Escocia)











St Abbs en un pueblo que se encuentra en la costa oriental de Escocia, al sur del estuario de Forth. Muy cerca se encuentra el cabo de St Abbs que es una reserva natural nacional (NNR) gestionada por el National Trust for Scotland (NTS) en colaboración con el Scottish Natural Heritage. El cabo fue designado una NNR debido a la presencia de una colonia de aves marinas de 60.000 ejemplares que anida en los acantilados y barrancos. Gaviotas tridáctilas y araos están entre las especies más numerosas de las aves que aquí nidifican, seguidas por alcas, cormoranes, gaviotas argénteas, fulmares y frailecillos. Para conservar el hábitat marino, la NTS y los clubes de buceo, han establecido una reserva marina voluntaria que abarca hacia el sur hasta la ciudad de Eyemouth. En St Abbs nos podemos encontrar cada día, docenas de buceadores que, ataviados con sus trajes secos, van a disfrutar de los fondos marinos de la zona, en la que podemos encontrar formaciones rocosas impresionantes, paredes verticales, bosques de kelp, pecios, y mucha biodiversidad. Acompañado por Tom, un amigo inglés (primera foto), tan buen conocedor de la zona como fotógrafo submarino, hemos podido realizar dos inmersiones en el área de St Abbs. La visibilidad no era del todo buena (3-4 metros) y el agua estaba bastante fresca (12.5-13.5ºC), pero la experiencia ha merecido mucho la pena. Aunque todavía me queda pendiente una de las inmersiones que sólo se puede hacer por estas latitudes: buceo con focas grises.. Escrito por Jorge Hernández Urcera Seguir leyendo...

¿Por qué hacen sonidos los delfines?














Un investigador español y una científica paraguaya presentan el estudio europeo más completo y detallado sobre el repertorio de sonidos en la comunicación de los delfines mulares (Tursiops truncatus).

El estudio confirma la complejidad y desconocimiento de la comunicación de estos mamíferos marinos. Hasta ahora la comunidad científica desconocía que los sonidos de los delfines (burst-pulsed sounds) son vitales para su vida social, y por lo visto reflejan su comportamiento como han podido demostrar investigadores del Instituto italiano de Investigación del Delfín Mular, con sede en Cerdeña (Italia).

“Las ráfagas de sonidos pulsátiles en la vida de los delfines mulares y su uso durante la socialización y el mantenimiento del nivel jerárquico evitan el conflicto físico, lo que también supone un ahorro energético importante”, señaló Bruno Díaz, autor principal del estudio, investigador y director del instituto italiano. Los investigadores han llegado a esta conclusión gracias al novedoso trabajo que acaba de presentar: nada más y nada menos que el repertorio europeo más completo de estas ráfagas sonoras y de silbidos recogidos hasta el momento. Lo han podido realizar a través de la técnica de bioacústica recogiendo datos desde 2005 en las aguas de Cerdeña (Italia).

Según los expertos, los sonidos tonales o silbidos (más melódicos) permiten a los delfines mantenerse en contacto entre ellos principalmente entre madre y cría, así como coordinar estrategias de caza. Los sonidos pulsátiles (más complejos y variados que los silbidos) se usan “para evitar llegar a la agresión física en condiciones de alta excitabilidad, cuando compiten por el mismo alimento, por ejemplo”, apunta Díaz.
¿Para qué silban los delfines?

Según Díaz, los delfines mulares emiten sonidos de este tipo aunque más largos durante la depredación y en momentos de alta agresividad: “Son los que se escuchan mejor y durante más tiempo”, y permiten mantener el nivel jerárquico de cada individuo.

Ante la presencia de otros ejemplares que se acercan a la misma presa, los delfines emiten esos sonidos estridentes. El “menos dominante” abandona al poco tiempo para evitar el enfrentamiento. “Lo sorprendente de estos sonidos es que tienen una alta unidireccionalidad, a diferencia de los sonidos humanos. Un delfín puede mandar un sonido a otro ejemplar que supone una competencia y este fácilmente se da por aludido”, declara el científico español.

Fuente: Geo
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Zifios










Los zifios pertenecen a la Familia Ziphiidae que fue establecida en 1865 por John Edward Gray, conservador del British Museum, para incluir en ella a todos los cetáceos de talla media (más de 4 m) con rostro prominente y dos surcos que convergen en la garganta. Al menos, y en esto los estudios genéticos están aportando nuevos descubrimientos, la Familia Ziphiidae esta representada por 21 especies agrupadas en 6 géneros.

No obstante, los hábitos oceánicos, el soplo poco notable, inmersiones y emersiones suaves junto a un comportamiento evasivo hacen que las observaciones de animales vivos sean muy escasas En este sentido señalar que varias especies de la Familia son algunas de las criaturas más desconocidas del planeta y en algún caso nunca han sido vistas en el mar. Por estos motivos gran parte de la historia natural de los zifios viene inferida del estudio de ejemplares varados.

Entre los representantes menos conocidos se encuentra el zifio de Longman Indopacetus pacificus, que se conoce únicamente por dos cráneos colectados en 1822 y 1955 y por otros 5 ejemplares del 2002, el zifio de Shepherd Tasmacetus shepherdi por 10 ejemplares y el zifio de Héctor Mesoplodon hectori del que tan sólo se dispone de cráneos. Sin embargo, alguna especie de gran tamaño, como el zifio calderón del Norte Hyperoodon ampullatus y el zifio de Baird Berardius bairdi, han sido capturados desde el siglo XIX por la industria ballenera. De hecho, la especie más conocida en lo que se refiere a biología y ecología de esta singular familia es el Hyperoodon ampullatus.

Descripción:


En el mar muestran un cuerpo hidrodinámico, robusto y lateralmente comprimido. El aspecto es el de un animal con poca diferenciación entre cabeza, tórax y abdomen. El rostro es más afilado en Tasmacetus y Mesoplodon, siendo progresivamente más robusto con la talla en los otros géneros. De la misma forma, el melón es más pequeño en los géneros de menor talla, apareciendo más desarrollado en Ziphius y Berardius, hasta el gran melón de Hyperoodon que llega a ser muy bulboso en los machos adultos.

Se distinguen por presentar dos surcos yugulares en forma de V, aletas pectorales pequeñas y la aleta dorsal pequeña y retrasada en relación al centro del cuerpo. Sin muesca o escotadura en la aleta caudal. Por lo general con marcas o cicatrices en la superficie del cuerpo producidas entre miembros de la misma especie en épocas de actividad reproductora.

Las tallas máximas varían desde 3,7 m en el zifio enano Mesoplodon peruvianus hasta los 12,8 m y más de 13 toneladas del zifio de Baird Berardius bairdi. Las hembras alcanzan un mayor tamaño y longitud, con la única excepción conocida hasta el momento del zifio calderón del Norte.

El carácter de diagnóstico primario para la identificación de los zifios es la morfología de los dientes y su situación en la hemimandíbula. Es posible determinar el sexo y la edad de un zifio por los dientes de su cráneo. La mayor parte de las especies conservan un solo par de dientes funcionales en la mandíbula que sobresalen de las encías únicamente en los machos adultos. Sólo el zifio de Shepherd Tasmacetus shepherdii conserva de 19 a 27 dientes en ambas hemimandíbulas. En las hembras y en los juveniles, con la excepción del zifio de Shepherd y del género Berardius (que presenta dos pares de dientes en la mandíbula), los dientes permanecen ocultos en las encías por lo que deben ser extraídos por disección para confirmar la identidad de la especie. Esta característica dimórfica podría estar asociada al comportamiento social de las diversas especies, ya que es frecuente observar, al igual que en otros cetáceos, marcas de dientes por el cuerpo debido a encuentros sociales con otros ejemplares. Resulta Interesante el haber encontrado dos dientes vestigiales en las maxilas de un zifio de Cuvier varado en las costas de Fuerteventura.En los dientes de machos adultos suelen fijarse crustáceos cirripedos del Género Conchoderma (C. auritum). También sobre la superficie corporal es frecuente observar numerosas marcas y cicatrices causadas por mordidas de pequeños tiburón cigarro Isistius brasiliensis

Los cráneos de los zifios poseen una depresión facial expandida como los delfinidos, pero en su margen posterior se encuentra mucho más elevado. El arco zigomático es pequeño y oculto en vista dorsal bajo los costados de la depresión facial. El rostro es muy afilado y el palatino es muy convexo. La mandíbula inferior tiene forma de V y es tanto o más ancha que el rostro. Las hemimandíbulas presentan una consistencia densa, y están unidas en su parte anterior por una sínfisis de mediana longitud. El esqueleto postcraneal varía entre 44 y 49 vértebras. De las 7 vértebras cervicales las 3 primeras están soldadas en Mesoplodon y 4 en Ziphius. El género Hyperoodon presenta las 7 vértebras cervicales soldadas. A las cervicales le siguen entre 8 y 11 vértebras torácicas, 10 a 13 lumbares y de 17 a 21 caudales. Los procesos neurales de las vértebras torácicas y lumbares son típicamente alargados para servir de anclaje a la masa muscular. Excepto el rostro, los huesos son muy porosos y con un alto contenido lipídico.En la actualidad la genética esta aportando nuevos datos sobre la taxonomía de algunas especies y no es de extrañar que se descubran nuevas especies.

Hábitos alimenticios

La Familia Ziphiidae se ha especializado en una dieta fundamentalmente teutófaga, alimentándose de calamares pelágicos y también de peces y crustáceos mesopelágicos, por lo que evolutivamente han ido perdiendo el tren de dientes típico del suborden Odontoceti. Esta pérdida de las piezas dentales fundamenta la forma de alimentación de estos animales, que parece estar basada en la succión gracias a la expansión de la garganta que facilitan los dos surcos yugales.

Los estudios realizados con Z. cavirostris en diversas zonas del mundo han destacado la presencia de una gran número de Familias de cefalópodos. En el Atlántico se han identificado las Familias Histioteuthidae, Enoploteuthidae, Gonatidae, Octopoteuthidae, Brachioteuthidae y Chiroteuthidae dentro de la dieta de 8 animales varados habiendo identificado como los más comunes a las especies Teuthowenia megalops, Mastigoteuthis schmidti y Taonius pavo (Santos et al., 2001). En las islas Canarias, los estómagos de 4 ejemplares analizados han permitido identificar cefalópodos de los géneros Histioteuthis sp. y Pholidoteuthis sp. (P. adami)

No obstante la presencia de peces oceánicos y crustáceos de profundidad en el estómago de los zifios es una evidencia de que son oportunista en sus hábitos alimenticios.

Distribución

Los zifios se distribuyen por todos los océanos, desde aguas tropicales hasta los hielos polares, aunque la verdadera distribución de muchas especies es realmente desconocida ya que se dispone de solo unos pocos varamientos. Con relación a la topografía y batimetría del fondo parece que prefieren áreas submarinas de pendientes escalonadas y cañones submarinos profundos

No se conoce mucho sobre los movimientos que realizan estas especies, aunque los últimos estudios realizados con el zifio calderón del Norte H. ampullatus se han detectado movimientos horizontales diarios de 4 Km.sobre los 1000 m de profundidad, compartiendo isóbata con al menos el Z. cavirostris y M. perrini El M. densirostris ha sido descrito desde los 300 m de profundidad hasta profundidades de más de 1000 m en base a la abundante presencia de una calamar del género Gonatus en diversos estómagos analizados. Las diferencias en la amplitud del nicho ecológico de los teutívoros mesopelágicos podrían estar directamente relacionadas con sus patrones de movimientos.

Por otro lado, aunque no se han desarrollado muchos estudios acerca del grado de fidelidad a un área determinada, en el este de Great Abaco al Norte de las Islas Bahamas, el M. densirostris y el Z. cavirostris son especies consideradas permanentes en el área. En Canarias ocurre lo mismo, se conoce la presencia a lo largo del año de al menos M. densirostris y Z cavirostris con reavistamientos en el sur de Tenerife y El Hierro.
Relación de zifios descritos hasta el momento (tabla 1)

* Berardius bairdii (Stejneger, 1883) Zifio de Baird
* Berardius arnuxii (Duvernoy, 1851) Zifio de Arnoux
* Ziphius cavirostris (Cuvier, 1823) Zifio de Cuvier
* Hyperoodon ampullatus (Forster, 1770) Zifio Calderón del Norte
* Hyperoodon planifrons (Flower, 1882) Zifio Calderón del Sur
* Tasmacetus shepherdi (Oliver, 1937) Zifio de Shepherd
* Indopacetus pacificus (Moore, 1968) Zifio de Longman
* Mesoplodon densirostris (Blainville, 1817) Zifio de Blainville
* Mesoplodon grayi (Von Haast, 1876) Zifio de Gray
* Mesoplodon ginkgodens (Nishiwaki and Kamiya, 1958) Zifio de dientes de Ginkgo
* Mesoplodon hectori (Gray, 1871) Zifio de Héctor
* Mesoplodon carlhubbsi (Moore, 1963) Zifio de Hubbs
* Mesoplodon peruvianus (Reyes, Mead and Van Waerebeek, 1991) Zifio pigmeo
* Mesoplodon bidens (Sowerby, 1804) Zifio de Sowerby
* Mesoplodon europaeus (Gervais, 1855) Zifio de Gervais
* Mesoplodon mirus (True, 1913) Zifio de True
* Mesoplodon layardii (Gray, 1865) Zifio de Layard
* Mesoplodon bowdoini (Andrews, 1908) Zifio de Andrew
* Mesoplodon stejnegery (True, 1885) Zifio de Stejnegery
* Mesoplodon perrini (Dalebout, 2002) Zifio de Perrin
* Mesoplodon traversii (Gray, 1874) Zifio de Travers

Texto: Manuel Carrillo

Fuente: Canarias Conservación
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Encuentro con ballenas jorobadas










Banco de Plata es un santuario marino que está a unos 140kms de la República Dominicana y pertenece a este pais.

Es una zona de poco tráfico marítimo debido a la presencia de una gran arrecife y numerosos pináculos muy someros de coral.Hay poca profundidad,aguas cálidas (para algunos!) y visibilidad bastante buena.Todo esto hace que de enero a abril, después de un largo viaje desde el norte de Canadá, se congreguen aquí de 3.000-5.000 ballenas jorobadas para parir,criar a los ballenatos y aparearse. Durante su estancia en este lugar los adultos no comen nada y no volveran a hacerlo hasta su regreso al norte.Tambien es el único (dicen) lugar en el mundo donde se puede hacer snorkel con ellas.

La travesía desde Puerto Plata la hicimos de noche - unas 8 horas con un mar espantoso.Esta que escribe iba hasta arriba de biodramina, pero mas de un@ se mareó.Fondeamos dentro del arrecife, relativamente protegidos del gran oleaje - que no del viento que sopló con mucha fuerza los primeros días.



El plan diario era el siguiente:
7:00 desayuno.
8:30 salíamos en dos pequeñas semirrigidas en busca de las ballenas hasta la hora de comer a las 12:30.
13:30.- otra vez a las barquitas durante otras 4 o 5 horas, según mercado.


Siempre había mucha actividad en superficie: madre y cría solos;madre, cría y escolta; grupos de machos con o sin hembra intentando demostrar quien era el mas fuerte saliendo cual submarino de las profundidades, levantanto la aleta caudal o la pectoral y golpeando la superficie. IMPRESIONANTE!


Nuestro mejor encuentro tuvo lugar el 2º día, con una madre (15mts.) y un ballenato(5mts.)de unas 6 semanas de edad.
Estaban parados en la superficie descansando.Nos acercamos muy despacio con la barca y cuando mamá aceptó nuestra presencia y se sumergió con el bebé era el momento de meternos en el agua y nadar (QUIETLY PLEASE) hasta situarnos casi encima de ellos.


La cría tiene que respirar cada 4 o 5 minutos así que al cabo de un ratito salió de debajo de la barbilla de su madre y subió.De repente se fijó en nosotros,se acercó y empezó a dar volteretas y vueltas alrededor nuestro, casi rozandonos con sus largas aletas o con la cola.Luego bajó con mamá como para preguntarle si se podía quedar a jugar con los muñequitos de allí arriba.La madre estaba muy tranquila y la dejaba hacer.De vez en cuando ella tambien subía para respirar, sumergiendose a continuación para seguir dormitando mientras bebé subía y bajaba todo el rato.Fué MUUUY especial!!!De hecho ese día volvimos a comer pasadas las 3 de la tarde.


Nos dijeron que habíamos tenido mucha suerte porque no era frecuente dar con una madre tan relajada y despreocupada.. ….claro que ya le había dicho yo en balleno que no les queríamos ningún mal.



Los días pasaron volando y no nos hubiera importado nada quedarnos una semana mas entre estos magníficos animales.



Donatella Gabites

Fuente: buceoactual.com
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Cupleidos









Muchos de los clupeidos son peces marinos de amplia distribución en todos los mares, que habitualmente forman bancos de grandes dimensiones.
Son migratorios.
Tienen gran importancia económica debido a su aprovechamiento para la alimentación humana, especialmente el arenque y la sardina.
Entre los clupeidos, los mencionados son clupeiformes todos marinos.
Otros viven en las profundidades abisales.
El tarpón pertenece a la familia de los elópidos, peces marinos primitivos desde el punto de vista evolutivo.
Puede llegar a medir 2,5 m y pesar hasta 150 kg.


Clupeidos de agua dulce u osteoglósidos

Son peces que habitan en el trópico, de gran tamaño y con una vejiga natatoria que les capacita para respirar fuera del agua de vez en cuando.
Son todos predadores de otros peces.
Especies principales arapaima y arawana.

El arapaima es el pez de agua dulce mayor del mundo. Mide más de 5 m y 200 kg de peso.
Vive en la cuenca del amazonas y es muy apreciada.

Los notoptéridos son peces de agua dulce de los ríos de Africa y Asia. Son de grandes dimensiones, con la aleta anal muy desarrollada, unida a la aleta caudal.
A veces, también pueden respirar aire.

El gimnarco pertenece a la familia de los mormiriformes, y presentan un largo hocico que usan para remover el fondo fangoso de los ríos.

Los salmónidos

Son peces clupeidos que tienen una enorme importancia económica a pesar del reducido número de especies.
Están difundidos por las aguas dulces y saladas, frías o templadas del hemisferio norte.
Tienen el cuerpo alargado, fusiforme, con numerosas escamas muy implantadas en la piel, que es muy resbaladiza.
Esta familia comprende el salmón y la trucha en sus diferentes variedades.

El salmón propiamente dicho es un típico pez migrador.
A los 3 ó 4 años abandona las aguas marinas y remonta las aguas de los ríos europeos o americanos, donde se reproduce, superando con tenacidad los numerosos obstáculos que encuentra.
Los alevines permanecen 2 ó 3 años en las aguas dulces y luego descienden al mar.

Entre las variedades de los salmónidos están el salmón del Atlántico, el salmón del Pacífico, la trucha común, trucha arco iris, trucha alpina, tímalo, eperlano, etcétera.

Todos tienen las escamas de distintas coloraciones y su carne es muy apreciada.

Fuente: Naturaleza de Aragón
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¿Que es CITES?












La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) entró en vigor en 1975 y tiene como objetivo velar por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia. CITES se aplica a especies cuyas poblaciones se encuentran amenazadas por el comercio internacional a través de la concesión de permisos a la exportación y a la importación. Aproximadamente existen 5.000 especies animales y 28.000 especies de plantas incluidas en los tres apéndices de CITES. Las propuestas para la inclusión de especies en los Apéndices I y II se debaten cuando los 175 países que constituyen las Partes de CITES se reúnen en la Conferencia de las Partes, cada dos o tres años. En los últimos 30 años ninguna de las especies incluidas en los listados de CITES se ha extinguido, lo que da una idea de su éxito.

El Apéndice I es el listado más restrictivo y prohíbe el comercio internacional de las especies más amenazadas de extinción.

El Apéndice II se aplica a las especies que podrían encontrarse en peligro de extinción si su comercio no se regulase de forma estricta. Adicionalmente, otras especies que se asemejan a las especies incluidas en el Apéndice II pueden añadirse a sus listados. El comercio internacional de las especies incluidas en los listados del Apéndice II requiere un permiso de exportación que sólo se emite si el comercio no va en detrimento de su supervivencia.
El Apéndice III recoge especies cuya inclusión ha sido solicitada por una Parte individual al resto de las partes. El comercio de las especies incluidas en sus listados requiere un permiso de exportación o un certificado de origen.

Especies propuestas para su inclusión en los listados



Tiburones

Se ha propuesto la inclusión de 8 especies de tiburones en el Apéndice II de CITES. La demanda internacional de productos de tiburón, y especialmente de sus aletas, está esquilmando estas poblaciones  de tiburones hasta la extinción. Los Estados Unidos y  Palau han impulsado propuestas para el jaquetón oceánico (ingles) y la cornuda común (ingles). Adicionalmente, los Estados Unidos y Palau han propuesto la inclusión de cuatro “especies similares” el tiburón trozo (ingles), el tiburón trozo (ingles), la cornuda gigante (ingles) y la cornuda cruz (ingles), por la dificultad que existe para diferenciar sus aletas de la cornuda común. La Unión Europea y Palau también han promovido propuestas para la mielga (ingles) y el cailón (ingles). Es necesaria la inclusión de estas 8 especies en el Apéndice II para evitar que su comercio las conduzca a la extinción.

Más información  sobre nuestra campaña de tiburones en Europa y en Norteamérica


Atún rojo atlántico (Thunnus thynnus)

Se ha propuesto la inclusión del atún rojo atlántico en el Apéndice I de CITES. La pesca ilegal y el comercio internacional están llevando al atún rojo atlántico a la extinción. Esta especie es la más valiosa del mundo por su carne sabrosa, utilizada en el sushi como toro o maguro. Un atún rojo puede llegar a alcanzar los $100.000 en una subasta en Tokio, lo que hace que hace que los pescadores no se puedan resistir  y se produzca la sobrepesca, incluso más allá de la capacidad de recuperación de su población. El stock occidental del atún rojo atlántico se ha reducido en un 82%. El comercio internacional es la causa principal del declive de la población del  atún rojo del Atlántico Norte y el Apéndice I de CITES es el principal paso para evitar el colapso de la especie.

Más información sobre nuestra campaña del atún rojo en Europa y en Norteamérica


Corales rojos y rosas Corallidae (Corallium and Paracorallium spp.)

Las 31 especies de la familia Corallidae (Corallium spp. and Paracorallium spp.) han sido propuestas para su inclusión en el Apendice II por los Estados Unidos  y la Unión Europea. Estos corales rojos y rosas son explotados intensivamente para satisfacer la demanda internacional de joyería y otros productos. La desaparición de los corales rojos y rosas privaría a otras especies marinas de alimento y refugio. Desde la década de los 80, las descargas han descendido en un 60%-80% y las poblaciones de los pólipos se han reducido en un 80%-90%. La inclusión de la familia Corallidae en el Apéndice II de CITES es necesaria para asegurar el futuro de estas especies y los hábitat marinos que forman.

Fuente: OCEANA
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Flotabilidad de los peces












Un grupo de investigación liderado por el Dr. Michael Berenbrink, de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Liverpool, ha revelado cómo los peces modernos lograron desarrollar una habilidad particular para flotar a determinados niveles marinos por medio de una vejiga natatoria llena de gas.

El Dr. Berenbrink investigó el mecanismo que permite a los peces mantener su vejiga natatoria llena de gas incluso a presiones elevadas en las profundidades del mar. El mecanismo comprende un complejo sistema de arterias y venas, así como una serie de proteínas especiales de la sangre, que pueden desprender oxígeno incluso con elevadas concentraciones del gas.

El sistema conduce el oxígeno de la sangre hacia la vejiga permitiendo que el pez flote a diferentes niveles en el mar sin necesidad de acercarse a la superficie del agua en busca de oxígeno. Un sistema similar está de igual modo presente en los ojos de los peces, brindando así oxigeno suficiente para la retina.

El Dr. Berenbrink está interesado en cómo los mecanismos de la vejiga natatoria y el ojo pudieron evolucionar. Algunos peces no tienen vejiga natatoria, y otros simplemente la llenan tragando aire en la superficie del agua. Otro grupo de peces posee una vejiga natatoria cerrada que se infla a través de secreciones de gas aun cuando se hallan bajo fuertes presiones de agua. Su meta es descubrir cómo estos sistemas llegaron a ser lo que son, y su relación con la gran variedad de peces que existen en los océanos actuales.

El estudio reveló que las proteínas especiales de la sangre, esenciales para la secreción de oxígeno, ya estaban presentes en el sistema ocular 250 millones de años atrás. Precedieron pues en unos cien millones de años a la vejiga natatoria. Estas proteínas especiales de la sangre influyeron en el desarrollo del sistema de vejiga natatoria.
Muchos investigadores creen que la vejiga natatoria evolucionó a partir de un pulmón primitivo, al que se le puede seguir la pista hasta remontarnos unos 400 millones de años hacia atrás en el tiempo. Estos descubrimientos serán de ayuda para comprender mejor este proceso evolutivo de los peces, así como su biodiversidad actual.

Foto: Adelaide University

Fuente: Solo Ciencia
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La medusa y su proteína verde












La primera descripción de un organismo bioluminiscente data de muy antiguo y se debe a Cayo Plinio Segundo el Viejo.

La proteína verde fluorescente ha existido durante más de 160 millones de años en los fotoórganos de una especie de medusa, Aequorea victoria, y es en parte responsable de su bioluminiscencia.

Los organismos bioluminiscentes son capaces de emitir luz transformando energía química en lumínica, como las luciérnagas, o bien mediante fluorescencia, absorbiendo luz de un determinado color (longitud de onda) y liberando la energía absorbida en forma de luz de una longitud de onda mayor. La primera descripción de un organismo bioluminiscente data de muy antiguo y se debe a Cayo Plinio Segundo el Viejo (23-79 DC), quien describió en su Historia Natural la existencia de unas medusas en la bahía de Nápoles que resplandecían con una tonalidad verdosa al ser expuestas a la luz solar. Plinio desarrolló una técnica para decorar cerámica empleando triturados de estos animales.

Unos cuantos siglos después, en el verano del 1961, el científico japonés Osamu Shimomura se dedicó a exprimir más de 10.000 ejemplares de Aequoria para aislar la sustancia responsable de la bioluminiscencia de esta medusa. Sus estudios, galardonados este año con el Nobel de Química, condujeron a la identificación de la proteína que emitía fluorescencia verde (GFP, siglas en inglés) al ser iluminada con luz azul.

Shimomura caracterizó posteriormente la porción de la proteína (fluoróforo) que le confiere la capacidad de absorber y emitir luz y demostró que, a diferencia de otras proteínas bioluminiscentes, la GFP no requiere ningún aditivo para fluorescer. Esta singular propiedad es uno de los factores que ha hecho que la GFP pasara de ser una curiosidad científica a convertirse en una poderosa herramienta extensamente utilizada en Biología.

Martin Chalfie (EE UU), el segundo galardonado con el Nobel, demostró que el gen de la GFP, el fragmento de ADN del genoma de la medusa que contiene el código para su biosíntesis, podía ser introducido en otros organismos vivos, unicelulares como la bacteria intestinal Escherichia coli o multicelulares como el gusano Caenorhabditis elegans, conduciendo a la expresión de una proteína que conservaba la fluorescencia. Este descubrimiento abrió las puertas a la utilización de la GFP como marcador tanto de células individuales como de organismos enteros.

En fechas más recientes se han generado numerosos animales transgénicos, desde ratones a cerdos pasando por conejos, gatos y peces, que expresan proteínas fluorescentes y que tienen aplicaciones muy diversas en investigación biomédica y biotecnológica o incluso como exóticos animales de compañía. Así, por ejemplo, el marcaje con proteínas fluorescentes permite visualizar de forma no invasiva la evolución de tumores en animales de experimentación, simplemente observando la fluorescencia que emiten las células cancerosas al iluminar los animales vivos con luz del color adecuado.

La observación del crecimiento de bacterias patógenas, del desarrollo de circuitos neuronales o de la enfermedad de alzhéimer, la detección de contaminación por metales pesados o la lucha contra la malaria son ejemplos de los muchos estudios que han visto luz verde gracias a la GFP.

El tercer laureado, Roger Y. Tsien (estadounidense), describió cómo se forma espontáneamente el fluoróforo de la GFP y contribuyó a la determinación de su estructura tridimensional, una curiosa forma cilíndrica semejante a una lata de refresco, con el fluoróforo situado en su interior. Esto permitió al laboratorio de Tsien diseñar variantes de la GFP y de otras proteínas fluorescentes, también aisladas de organismos marinos, que brillan con mayor intensidad y que cubren una extensa gama de colores. Su mayor contribución ha sido generar y poner a disposición de la comunidad científica un gran número de proteínas fluorescentes que emiten luz en prácticamente todos los colores del arco iris.

Si facilitar la observación de células individuales supone un gran logro, la utilización de proteínas fluorescentes ha permitido a los investigadores ir mucho más allá y les ha capacitado para analizar procesos que ocurren en el interior celular. Las reacciones químicas que sustentan la vida están reguladas por enzimas, unas proteínas que controlan cuándo y dónde en la célula tiene lugar una determinada reacción. Otras proteínas tienen papeles estructurales y son responsables de la integridad y movimiento celulares, mientras que otras son esenciales en procesos de reconocimiento molecular y celular, los cuales permiten, por ejemplo, establecer la necesaria comunicación entre las células que componen un órgano o la respuesta a estímulos extracelulares como neurotransmisores u hormonas. Para entender el funcionamiento de la célula es imprescindible conocer dónde se localizan las proteínas implicadas en estos procesos y cómo interaccionan entre ellas.

El problema es enorme, ya que en el interior celular coexisten centenares de miles de proteínas diferentes y su pequeño tamaño hace que la observación directa sea imposible, ni con el microscopio más potente. Con técnicas de ADN recombinante, al alcance de cualquier laboratorio bioquímico, se puede unir el gen de la GFP al gen de la proteína que se desee, de tal forma que la célula que incorpore esta construcción expresará una proteína en la que se ha añadido la GFP a su secuencia original.

La proteína marcada es ahora fácilmente distinguible, como un ciclista equipado con los reglamentarios elementos reflectantes, y mediante la simple iluminación con la luz adecuada se puede observar en el microscopio su localización o tráfico intracelular. Por otro lado, la posibilidad de etiquetar a la vez proteínas diferentes con colores distintos permite también analizar dónde, cuándo y bajo qué estímulos interaccionan. Además de la inherente simplicidad de esta tecnología, lo que la convierte en realmente revolucionaria es que, a diferencia de otros métodos que deben emplear células muertas, el marcaje con proteínas fluorescentes permite realizar estos análisis a tiempo real y en células vivas.

Cuando Shimomura inició el estudio de organismos marinos bioluminiscentes, tan sólo pretendía entender qué es lo que les hacía emitir luz. Sin embargo, sus trabajos y los que siguieron constituyen un ejemplo más de cómo la investigación básica puede conducir, a veces de forma inesperada, a una verdadera revolución científica.

Joan C. Ferrer es profesor de la Universidad de Barcelona (Departamento de Bioquímica y Biología Molecular).

Fuente: Ecuador Ciencia
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Peces parlanchines y gruñones















Científicos de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda han comprobado que los peces pueden llegar a ser parlanchines, refunfuñar, gruñir y hasta gritarse unos a otros a partir de una vejiga que emplean para nadar, según demuestran las grabaciones realizadas por estos expertos.

"Todos los peces son capaces de oír pero no todos saben generar sonidos mediante la vibración de la vejiga natatoria, un músculo que pueden contraer", ha explicado el investigador marino de la Universidad de Auckland, Shahriman Ghazali, que está grabando los sonidos de las profundidades de la reserva marina de Leigh, en Australia.

"Se supone que los peces hablan entre sí por diversas razones, por ejemplo, para atraer a sus parejas, orientarse o asustar a sus depredadores", ha indicado. Para poder estudiarlos mejor, situó a los peces en un tanque, y tras semanas de aclimatación, comenzó a grabar sus sonidos. "Este es el siguiente paso. Estamos un 99 por ciento seguros de que se trata de sonidos de peces, pero queremos saber qué significan", ha añadido.

De este modo ha comprobado que algunos cangrejos hacen ruido, de igual forma que otros peces de ojos grandes. No obstante, algunos peces sólo 'hablan' en ocasiones especiales. Concretamente, Ghazali observó que la mayor parte de los bacalaos eran silenciosos pero muy ruidosos mientras estaban desovando.

"La hipotesis consiste en que emplean estos sonidos como sincronización para la fertilización de los huevos. Después de la época de cría no volverás a oír esos sonidos", ha añadido el científico, al tiempo que ha considerado que los depredadores podrían cazar y encontrar a sus presas mediante el habla de estos peces, según recoge en estudio publicado en el periódico New Zealand Herald.

Fuente: El Mundo
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Babosas fotosintéticas














Una babosa marina verde que aparenta ser parte animal y parte planta. Es la primera vez que se observa que un animal es capaz de producir clorofíla, un pigmento típico de plantas verdes.

Parece que las babosas hayan robado los genes que provocan la producción de este pigmento de las algas de las que se alimentan. Con esos genes las babosas pueden llevar a cabo la fotosíntesis, el proceso que usan las plantas para convertir la luz solar en energía que puedan aprovechar.

Según Sidney Pierce, biólogo de la Universidad de South Florida en Tampa; "Pueden generar su energía sin necesidad de comer nada"

Pierce ha estudiado estas criaturas únicas, llamadas oficialmente Elysia chlorotica, durante 20 años. Ha presentado su publicación más reciente el 7 de enero en la publicación anual de la Sociedad de Biología comparativa e integrativa de Seattle (SICB).

Según comentó Pierce a "LiveScience"; "Esta es la primera vez que animales multicelulares son capaces de producir clorofila".

Estas babosas de mar viven en las marismas de Nueva Inglaterra y Canadá. Además de robar los genes necesarios para producir la clorofila, las babosas también roban orgánulos celulares llamados cloroplastos, que utilizan para llevar a cabo la fotosíntesis. En los cloroplastos se utiliza la clorofila para llevar a cabo la fotosíntesis y convertir la luz solar en energía, tal como lo hacen las plantas, eliminando la necesidad de comer alimentos para obtener energía.

Según el autor: "Nosotros los recogemos y los mantenemos en los acuarios durante meses". "Mientras tengamos una luz sobre ellos durante 12 horas al día, pueden sobrevivir sin alimentos."

Los investigadores usaron un marcador radiactivo para asegurarse de que las babosas son realmente productoras de la clorofila a sí mismas, y no sólo las "ladronas" de los pigmentos preparados a partir de algas. De hecho, las babosas incorporan el material genético tan bien, que pasan a las siguientes generaciones.

Estas nuevas generaciones conservan la capacidad para producir su propia clorofila, pero no pueden llevar a cabo la fotosíntesis hasta que no hayan comido suficientes algas como para tener también los cloroplastos necesarios para producir la energía por su cuenta.

Esta actividad de las babosas es toda una hazaña, y los científicos aún no están seguros de cómo los animales realmente adecuan los genes que necesitan.

Vía: Al-Natural
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Animales marinos: heridas producidas por espinas I











Esta es un descripción de las especies marinas peligrosas para los buceadores, así como sus síntomas, prevención y tratamiento en caso de producirnos heridas por espinas.


Peces

Especies

-Escorpénidos o peces escorpión (escorpaenidae)

Esta especie se caracteriza por tener una cabeza grande en comparación de su corto y estrecho cuerpo. Tiene ojos y branquias de gran tamaño y una boca protáctil. Las espinas las tienen en la aleta dorsal, pélvica y anal. Son peces poco venenosos.

Algunas especies de la familia:

Scorpaena scrofa (cabracho)
Scorpaena notata (escórpora)
Scorpaena porcus (rascacio)

-Pterois o peces león (pteroiidae)

El cuerpo de esta especie es semejante a los escorpénidos con la diferencia en tener unas aletas dorsales y pectorales espinosas venenosas muy largas a modo de pluma. El color tiende a ser amarronado o rojizo. Es una especie medianamente venenoso.

Algunas especies de la familia:

Pterois volitans (pez león)
Dendrochirus zebra (pez pavo zebra)

-Synacejas o peces piedra (synanceiidae)

Tienen un cuerpo robusto con una boca protáctil y llega a mimetizarse de una forma perfecta con el entorno, es muy difícil verlo incluso teniéndolo enfrente. Tiene espinas en la aleta dorsal, pélvica y anal. Su veneno es de los más potentes que existen junto con el de la cobra.

Algunas especies de la familia:

Synaceja horrida (pez piedra) - Indopacífico
Synaceja verrucosa (pez piedra) - Mar Rojo, Africa oriental, Madagascar, Islas Mauricio y Seychelles

-Traquínidos (trachnidae)

Tienen un cuerpo alargado con dos aletas dorsales, la primera tienen unas espinas cortas muy venenosas, pero también tienen espinas en el opérculo. Aunque hay especies pequeñas, en torno a los 12-15 cm, hay ejemplares que pueden llegar a los 40 o 50 cm y evidentemente a mayor tamaño mayor toxicidad. Se entierran en la arena esperando a sus presas para ser capturadas.

Algunas especies de la familia:

Trachinus vipera (pez víbora o salvariego)
Trachinus radiatus (araña de cabeza negra o víbora)
Trachinus lineatus (faneca brava)
Trachinus draco (pez escorpión o araña blanca)
Trachinus araneus (pez araña)

-Ballestas (balistidae)

Tienen el cuerpo ovalado y comprimido lateralmente. El colorido en estos peces es muy variado. Boca pequeña con labios gruesos y dispone de unas espinas en la aleta dorsal semejantes a unas cuchillas.

Algunas especies de la familia:

Balistoides conspicillum (pez ballesta payaso)
Melichthys niger (calafate negro)
Balistes Carolinensis (pez ballesta)
Balistes vetula (pez ballesta reina)

-Uranoscópidos (Uranoscopidae)

Tienen el cuerpo alargado con una cabeza grande y ancha. La boca se abre hacia arriba y tiene los ojos situados en la parte superior. De las dos aletas dorsales, la primera es pequeña y con espinas y la otra es bastante más grande. Habitan en aguas poco profundas, enterrándose en la arena para capturar a sus presas.

Algunas especies de la familia:

Uranoscopus sulphureus
Uranoscopus scaber (pez rata o sapo)
Kathetostoma fluviatilis
Gnathagnus egregius

Síntomas

-Se experimenta fuerte dolor e inflamación de la zona.
-Se tiene sensación de escozor o quemazón, produciendo edema local.
En los pez piedra son diferentes los síntomas:
-Dolor que va en aumento hasta alcanzar su punto más doloroso en una hora.
-El veneno es anestésico produciendo paralisis.
-Se producen convulsiones, vómitos, náuseas, dolores de cabeza, disneas e incluso shock cardiovascular y muerte. En caso de sobrevivir, la recuperación es lentísima, llegando a durar varios meses.

Prevención

Es muy recomendable usar calzado adecuado cuando se anda por la arena para evitar las picaduras de los peces escondidos en ella. Para evitar las picaduras de escorporas y similares, es conveniente asegurarse bien que no vamos a poner las manos en un pez de este tipo antes de sujetarnos al fondo. Los guantes no evitan ser picado.
Cuando somos desplazados por una corriente o algo similar, lo primero en hacer es mirar donde vamos a sujetarnos y hacerlo a ser posible con uno o dos dedos solamente.

Tratamiento

Lavar la zona con abundante agua de mar e intentar sacar todas las espinas posibles.
Aplicar agua tan caliente como se pueda aguantar ya que las toxinas son termolábiles, es decir que se alteran con el proceso de calor.
Se puede tomar algún analgésicos.
Traslado a un centro médico.

Equinodermos

Especies

-Estrellas de mar

Las estrellas de mar tienen un cuerpo aplanado con cinco brazos simétricos de muy diversos colores y tamaños. Algunas tienen espinas en los brazos.

Algunas especies de la familia:

Acanthaser planci (corona de espinas)
Acanthaser elisi – Indo-Pacífico

-Erizos 

Los erizos están totalmente rodeados de espinas, que según su localización tiene las espinas más o menos largas y siendo de distintos colores como negro, violeta, verde o blanco.

Algunas especie:

Paracentrotus lividus (erizo de mar común)
Spatangus purpureus (erizo de corazón purpúreo)

Los equinodermos cuentan con más de 6000 especies, son invertebrados marinos y solamente los erizos de mar y estrellas podemos clasificarlos dentro de los animales venenosos, siendo aproximadamente 80 especies.

Síntomas

Las espinas penetran en la piel con facilidad, rompiéndose posteriormente. Produce dolor y escozor  al principio, desapareciendo, a veces en pocos minutos, a veces horas o incluso meses. Puede llegar a producir parestesias y en casos aislados parálisis. Irrita la zona y produce edema local.

Prevención

Son animales con movimientos lentos, con lo cual las picaduras se producirán si nos acercamos a ellos. Procurar no arrodillarse y si lo hacemos,mirar bien antes. El neopreno no evita este tipo de picadura.

Tratamiento

Lavar la zona con agua de mar. Intentar extraer las espinas empujando desde la base ya que son frágiles y es fácil que se desmenucen. Si no es posible extraerlas, se aplicará en la zona una mezcla de ácido acetilsalicílico, esencia de trementina y lanolina durante 12 horas para facilitar la extracción.

Texto: Félix Corral

Fuente: Buceoactual.com
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La respiración de los insectos











No es exclusivo del ser humano el uso de escafandras ni de bombonas de buzo para explorar el mundo acuático. Ni, por supuesto, fueron los primeros en utilizarlas. Los más expertos buceadores los encontramos entre los artrópodos.

Refresquemos un poco nuestros conocimientos acerca de la evolución de los artefactos submarinistas. El primer dispositivo que el ser humano utilizó era de lo más simple: los buceadores estaban conectados, por medio de un tubo, a una bomba que les suministraba el oxígeno e impedía que se ahogaran. Pues bien, este sistema es utilizado por dos insectos hemípteros: el escorpión acuático y el insecto palo acuático.

Tanto el escorpión acuático, Nepa cinerea, como el insecto palo acuático, Ranatra linearis, son dos expertos escafandristas cuya bomba de oxígeno es la atmósfera y cuyo tubo de sujeción es un apéndice posterior en forma de ídem que lleva el oxígeno hasta unos orificios (espiráculos) posteriores. Ni más ni menos que lo mismo que aquellos buceadores de los que hablábamos hacían con sus pesadas escafandras y sus tubos conectados a su particular “atmósfera”. Una salvedad más: a pesar de que estos insectos pasan prácticamente toda su vida en el agua pueden dar cortos vuelos si la charca en la que viven se seca o el alimento escasea.

Modernicémonos un poco y demos paso a los expertos buceadores que actúan con bomba autónoma, esto es, llevan acopladas las bombonas que les proporcionan el oxígeno que necesitan. En primer lugar presentaré a los ditíscidos (familia Dytiscidae) y a los hidrofílidos (familia Hydrophilidae), dos familias de escarabajos acuáticos. Los ditíscidos son unos excelentes nadadores al tener sus extremidades en forma de paleta. Pero el sistema de renovación del aire en ditíscidos e hidrofílidos es distinto. Los ditíscidos asoman el extremo del abdomen a través de la superficie del agua tomando aire entre los élitros y el abdomen. También pueden almacenar aire en otras zonas del cuerpo provistas de pelos hidrófugos. Los hidrofílidos asoman las antenas, en vez del abdomen, ya que poseen un canal de pelos hidrófugos desde la cabeza hasta la superficie ventral.

Ambos poseen la capacidad de renovar el contenido de oxígeno de la burbuja dentro del agua, aunque no indefinidamente. A medida que el oxígeno se va consumiendo, el equilibrio por la difusión de oxígeno del agua a la burbuja se restaura más rápidamente que el nitrógeno de la burbuja que sale hacia fuera. El problema es que la burbuja va disminuyendo de tamaño por lo que necesita una renovación periódica. Algunas especies de escarabajos pertenecientes a las familias de los élmidos (Elmidae) y driópidos (Dryopidae) han conseguido crear la burbuja permanente. Se trata de escarabajos de muy pequeño tamaño (2-5 mm.) que poseen una respiración por peto. El peto o plastrón es un tipo especial de burbuja de aire muy fina que comunica con los espiráculos (orificios por los que entra el oxígeno al insecto) y es mantenida gracias a pelos hidrófugos. Con poca cantidad de oxígeno que se encuentre disuelto en el agua el plastrón puede actuar como burbuja permanente, pudiendo permanecer sumergidos sin la necesidad de salir para renovar el aire. El problema de estos pequeños insectos es que no son buenos nadadores, pero no se puede pedir todo.

Finalizaré este apartado con otra excelente buceadora: la araña acuática (Argyroneta aquatica). Esta araña construye su tela en forma de campana bajo el agua, entre las plantas acuáticas, y la llena de burbujas de aire. Para ello realiza varios viajes a la superficie del agua tomando burbujas entre sus patas gracias a los pelos hidrófugos que posee. A medida que la reserva de aire se va consumiendo realiza viajes periódicos a la superficie para renovarla. En ningún momento usa su tela para cazar como las otras especies de arañas.

Cuando llega el momento de la reproducción el macho buscará una hembra de su agrado construyendo una vivienda a su lado. Después de un tiempo de cortejo a la vecinita de al lado decidirán tirar el tabique que separa sus dos viviendas para ampliar su futura casa, mezclándose ambas burbujas de aire. En esta nueva casa se aparearán y vivirán juntos hasta que los huevos de la puesta se abran. Cuando sus hijos crezcan reclamarán su independencia llevándose una burbuja de aire de casa de sus padres y se marcharán a construir la suya propia (seguro que a más de uno le ha sucedido algo parecido).

Fuente: Universidad de Murcia
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Bioluminiscencia











Uno de los fenómenos naturales más asombrosos con el que pueden obsequiarnos los océanos es el de la bioluminiscencia, o lo que es lo mismo, la capacidad de producir luz que tienen ciertos organismos. Basta con recoger un balde de agua de mar y agitar nuestras manos en el interior para que un sinfín de partículas fosforescentes se activen en torno a nuestras manos.

La bioluminiscencia se debe a la interacción de dos sustancias de origen proteico: la luciferina y la luciferasa. Estas proteínas, al reaccionar entre sí en presencia de oxígeno, originan una luz fría, pues no produce calor.

Noctiluca miliaris es un organismo unicelular al que se deben la mayoría de los fenómenos de fosforescencia en el mar, ese que chisporroteará en nuestro balde al agitar las manos. Pero muchos organismos pluricelulares también son capaces de producir luz a través de unas complejas estructuras llamadas fotóforos, compuestas por lentes, capas reflectantes, pantallas pigmentadas y células fotógenas. La luminiscencia en ciertos cefalópodos y peces puede deberse también a la acción de bacterias luminosas que viven en simbiosis con el animal. En el interior de los fotóforos, estas bacterias sustituirían a las células fotógenas que producen la luz.

Poco se sabe aún sobre la utilidad de la luminiscencia en los organismos marinos, pero pueden apuntarse varias funciones como, por ejemplo, el reconocimiento de la pareja (tal y como ocurre entre las luciérnagas), la utilización de apéndices luminosos como cebos para la captura de presas (como en los pejesapos) o el uso de la luz para advertir de la presencia de sustancias tóxicas a posibles depredadores.

Texto de José Peñalver

Fuente: SHN del Mar
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Sobre el origen de las branquias









Las branquias podrían haber aparecido por la necesidad del intercambio iónico entre el cuerpo del pez y el medio que lo rodea, en lugar de por la necesidad del intercambio de gases.

La evolución transcurre por caminos impredecibles. Estamos acostumbrados a creer que las disposición de los órganos o su arquitectura son perfectas, que son el resultado perfecto de millones de años de evolución biológica. Pero esto no es así. Todo fruto evolutivo es el resultado de un compromiso entre lo que se quiere lograr, y que dotará de un mayor éxito reproductor a la especie de turno, y aquello de lo que se parte.
Un organismo es como una casa remodelada una y otra vez con el paso de los años, con nuevas habitaciones añadidas, algún tabique menos en algún otro sitio, una cocina convertida en cuarto de baño, etc. Desde el punto de vista biológico no se derriba nunca la casa y se construye otra desde cero, sino que se reutiliza lo que hay, incluso para funciones distintas para las que fueron concebidas en un principio. A veces lo obtenido no es tan perfecto como cabría esperar.
Las alas de las aves fueron una vez los brazos de algún dinosaurio, y probablemente sus plumas fueron diseñadas primero como aislante térmico o en rituales de apareamiento antes que para el vuelo. Hay multitud de ejemplos al respecto, ¿son las branquias uno de ellos?
La lógica y los libros de texto nos dicen que las branquias de los peces surgieron o evolucionaron para que los peces (o sus ancestros) pudieran respirar. Pero según nuevos estudios realmente emergieron para ayudar a mantener el equilibrio químico u osmótico con el ambiente.
Peter Rombough, de Brandon University en Manitoba (Canadá), y sus colaboradoran así lo mantienen en un artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B.
Según la teoría aceptada tradicionalmente, las branquias surgirían como estructuras muy simples para ayudar en la respiración en los antepasados de los peces. Luego, según éstos evolucionaban hacia seres más activos debido a los hábitos de depredación, se fue incrementando el tamaño y complejidad del sistema branquial para así captar más oxígeno del agua.
En la última década se han propuesto teorías alternativas en las que se decía que quizás la mejor explicación para el origen de estas estructuras anatómicas habría que buscarla en el equilibrio químico que el pez debía de mantener con su entorno. De este modo las branquias primitivas ayudarían al intercambio de iones de sodio y potasio entre el cuerpo y el agua. Cosa que sucedería, por ejemplo, al cambiar de un ambiente más marino a otro más fluvial o viceversa.
Esta función de intercambio iónico la pueden llevar a cabo las larvas a través de la piel o los peces con estructuras branquiales denominadas cestas branquiales. Según Rombough se acumulan las pruebas que apuntan a que las branquias habrían evolucionado para este menester, haciéndose más complejas con el tiempo y finalmente siendo reutilizadas para el intercambio de oxígeno.
Rombough y sus colaboradores han estudiado la trucha arco iris, que es un animal típico de laboratorio, para aportar más pruebas. La idea era ver si las branquias sirvieron o no como intercambiadores de iones en un principio. Si esto fue así todavía deberían retener parte de esta facultad.
Colocaron las truchas en un contenedor con dos compartimentos, uno para la cabeza donde están las branquias y otro para la cola. Entonces midieron los niveles iones y de oxígeno en ambos sitios. Después de 15 días las branquias estaban intercambiando más iones que el resto del cuerpo. Se necesitó otros 10 días para que sucediera lo mismo con el oxígeno. Esto sugeriría que las branquias se desarrollaron primero para el intercambio de iones y luego fueron “recicladas” para el intercambio gaseoso.
Algunos investigadores apuntan que sería interesante estudiar los genes implicados para ver qué genes aparecieron primero, si los del intercambio de iones o los relacionados con el intercambio gaseoso, así como estudiarlo en peces con diseño más primitivo, como la lamprea o el esturión.
Rombough apunta, por otro lado, a la contaminación industrial como una gran causa de preocupación. La actividad humana está envenenando las aguas del mar con metales pesados. Las larvas de peces, que dependen de las branquias para intercambiar iones con sólo dos semanas de edad, pueden ser mucho más vulnerables a este tipo de contaminantes de lo pensado. Si se bloquea el intercambio iónico los peces simplemente mueren.

Fuente: NeoFronteras
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Cymothoa exigua










Cymothoa exigua es un crustáceo isópodo de la familia Cymothoidae. Se trata de un parásito que se agarra a la lengua de su pez anfitrión con sus tres pares de patas delanteras y bebe de la arteria que suministra de sangre a este órgano. Con el tiempo, la lengua se atrofia, así que después el crustáceo se une a los músculos de esta, reemplazádola con su propio cuerpo, y relevando allí la tensión sanguínea del sistema circulatorio del anfitrión.


El pez puede utilizar al parásito como si fuera una lengua normal, y no recibe mayor daño, pues Cymothoa exigua se nutre de las mucosas del pez. No parece mostrar especial interés en la comida que este ingiere.
Se trata del único parásito conocido que sustituye exitosamente un órgano de su anfitrión.

Fuente: Wikipedia
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El olfato de los peces










Extraordinario en sí mismo, el descubrimiento realizado por un equipo que incluyó al profesor Mike Kingsford del Centro de Excelencia para Estudios de Arrecifes Coralinos, y de la Universidad James Cook, ambos en Australia, y colegas suyos de Woods Hole, en Estados Unidos, también revela algunos entresijos sobre cómo se desarrolló la increíble biodiversidad de peces en los arrecifes de coral. Esto tiene grandes implicaciones sobre la manera en que son manejados estos arrecifes en todo el mundo.

Los alevines de muchas especies de peces que viven entre los corales son barridos de su hogar por corrientes oceánicas en los días en que salen del cascarón. Normalmente se esperaría que esto ocasionase una mezcla de especies en los arrecifes que con el tiempo provocaría que las poblaciones fueran homogéneas en cuanto a la composición genética de sus especies. Pero éste no es el caso. Existen grandes diferencias genéticas entre los peces de la misma especie en arrecifes separados a sólo unos pocos kilómetros de distancia, o incluso cientos de metros.

Esta diversidad entre las poblaciones de las mismas especies de peces es la que dirige la evolución en la Barrera, y sostiene la espectacular riqueza de esta vida marina. La separación genética entre los arrecifes puede ser lo que dé origen a muchas especies diferentes en los sistemas de arrecifes de coral.

Los investigadores se sintieron intrigados acerca de cómo los pequeños peces damisela y peces cardenal, nacidos en un arrecife, se las arreglaban para encontrar su camino de regreso a casa, de un modo tan eficaz como para preservar esas destacadas diferencias poblacionales, afrontando valerosamente fuertes corrientes y feroces depredadores en sus 20 días en el mar, y teniendo tan sólo un centímetro de tamaño más o menos.

Los investigadores pusieron a prueba varias ideas, pero la más creíble parecía ser que las crías podían olfatear la combinación única de olores del arrecife que era su hogar, de manera similar a cómo los salmones pueden distinguir por el olfato el río en que nacieron. En las fases finales de larva, cuando alcanzan entre 9 y 14 milímetros de longitud, ya poseen narices desarrolladas, pero la pregunta era si serían capaces de usarlas para reconocer por el olor a su arrecife natal en particular, habiendo estado en él apenas un día o menos, después de su eclosión.

El equipo expuso a pequeñas larvas de peces en un tanque a corrientes puras de agua provenientes de cuatro diferentes arrecifes. Para su asombro, en tan sólo minutos un porcentaje sorprendentemente alto de alevines se congregó en el flujo de agua proveniente de su arrecife hogar.

La posibilidad de que los peces pudieran estar respondiendo a otros estímulos, incluyendo ruidos distantes del arrecife y el comportamiento de otros peces, no puede descartarse, pero el equipo ha llegado a la conclusión de que el olfato es muy probablemente el factor dominante que conducía a las crías de regreso a su casa.

Cómo los peces aprenden el olor peculiar, único, de su hogar, sigue siendo todavía un misterio.

Fuente: Solo Ciencia
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Peces durmientes












La naturaleza está llena de misterios. Algunos parten de la necesidad propia del ser humano por entender cosas que le parecen extrañas.

Otras se basan en observaciones más bien empíricas, que nos conducen a conclusiones bastante divertidas.

Uno de esos misterios es si los peces duermen.

Como no tienen párpados y siempre parecen estar mirando como si todo les interesara, los científicos no parecían estar claros sobre si un ser viviente, por mucho que viva bajo el agua, puede permanecer sin dormir todo el tiempo.

Parece que esa interrogante está a punto de evaporarse.

Todo esto gracias a una pequeña especie conocida como pez cebra, por las rayas negras trazadas a lo largo de las escamas, y que científicamente se conoce como danio rerio.

Estudiando al pez cebra, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha llegado a la conclusión de que no sólo duermen, sino que además pueden padecer de insomnio.

Como parte del experimento, los estudiosos lanzaron descargas leves de electricidad en las noches, para mantenerlos activos.

De esta manera, pudieron analizar como aquellos peces que habían sido sometidos as una actividad indeseada, buscaron la forma de descansar apenas las descargas dejaron de molestarlos.

Insomnio

Algunos de los peces investigados sufrían de una mutación genética que afecta los receptores neurales. Éstos contienen una sustancia que regula la manera en que los peces se mantienen despiertos.

Aquéllos que sufrían de dicha mutación dormían menos que quienes carecían de ella.

El estudio ha permitido a los científicos analizar las moléculas que regulan el sueño. En todo caso, se escogió al pez cebra porque su sistema nervioso es parecido al de los mamíferos.

Esto va a ayudar a investigar algunos desórdenes nerviosos de los seres humanos, los mismos que provocan insomnio.

Los peces observados mostraban las aletas posteriores dobladas hacia abajo mientras dormían, ya sea en el fondo de un tanque o en la superficie del agua.

Todo esto, con los ojos muy abiertos.

Fuente: BBC
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Fitoplancton y Zooplancton











Dependiendo de su nutrición se distinguen el fitoplancton, o plancton vegetal y el zooplancton o plancton animal. El fitoplancton es capaz de sintetizar su propio alimento. Al igual que la mayoría de plantas, fijan carbono por medio del proceso fotosíntesis, a partir del agua, gas carbónico y energía luminosa. La importancia del fitoplancton es evidente ya que la tierra está compuesta por tres cuartas partes de agua.

El 95% de la productividad primaria en el mar se debe al fitoplancton. Este constituye la base de la pirámide alimenticia de todo el ecosistema marino. Está constituido principalmente por algas unicelulares microscópicas.
El zooplancton, por el contrario, está constituido por organismos heterótrofos que no pudiendo sintetizar su propio alimento, la obtienen del medio exterior mayormente por ingestión del fitoplancton. Muchos de ellos representan los consumidores primarios o herbívoros del océano. Sin embargo también dentro del zooplancton se encuentran consumidores secundarios o carnívoros como los crustáceos, quetognatos y larvas de peces. A su vez los peces representan los consumidores terciarios al alimentarse de los crustáceos.

Fuente: CREMC
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Dos mamíferos marinos extintos










La extinción es para siempre. El problema, cuando una especie se ha extinguido recientemente, es tener la certeza de que está realmente extinguida. Nadie es omnisciente, ni siquiera los zoólogos. Lo más que se puede hacer es suponer que una especie se ha extinguido cuando una búsqueda exhaustiva de la misma en toda su área de distribución resulta infructuosa. Pero este método no es infalible. Por ejemplo, el oso marino de Juan Fernández [Arctocephalus philippii], considerado extinto desde principios del siglo XX, fue redescubierto en 1965.

La foca monje del Caribe

La foca monje del Caribe [Monachus tropicalis] se considera extinta desde 1952. Sin embargo, según la encuesta realizada entre 93 pescadores de Haití y Jamaica por I. L. Boyd y M. P. Stanfield en 1997, el número de sujetos que han observado este animal en los últimos años es similar al de los que han visto manatíes del Caribe [Trichechus manatus], una especie amenazada, pero que sobrevive en la región; y es significativamente superior al de los que han creído ver morsas y otros animales marinos que no pertenecen a la fauna local. Además, los datos sobre color y tamaño proporcionados por los pescadores que afirman haber visto focas monje son correctos.

La vaca marina de Steller

La vaca marina de Steller [Hydrodamalis gigas] era un sirenio de seis a nueve metros de longitud que vivía alrededor de las islas del Comandante, en el suroeste del Mar de Bering. Fue descubierta, a la vez que dichas islas, por el explorador danés Vitus Jonassen Bering (1680-1741) en 1741, al regreso del viaje de descubrimiento del estrecho de Bering, y estudiada minuciosamente y descrita por el célebre naturalista alemán Georg Wilhelm Steller (1709-1746), cirujano de la expedición, en su obra póstuma De bestiis marinis (1751). Veintisiete años después de su descubrimiento, en 1768, la vaca marina desapareció debido a la caza excesiva a que fue sometida por su carne, su grasa y su leche.

Siempre se ha dado por supuesto que las vacas marinas sólo vivían en las islas del Comandante; su desaparición de estas islas se ha interpretado por consiguiente como la extinción de la especie. Sin embargo, desde entonces hasta la actualidad se han producido observaciones esporádicas de uno o varios individuos, no sólo en las islas citadas, sino en otros puntos del Pacífico Norte: las islas Kuriles (entre Rusia y Japón), la costa oriental de Kamchatka y de Chukotka (parte rusa del estrecho de Bering), las islas Aleutianas (de las que las islas del Comandante son la prolongación natural), la costa sur de Alaska, la Columbia Británica e incluso California; lo que no resulta tan sorprendente, puesto que en esta última región se han encontrado fósiles de vaca marina de sólo 20.000 años de antigüedad. Otros restos más antiguos se han encontrado en las Aleutianas y en Japón. Algunos de los testimonios, sobre todo los correspondientes a las costas americanas, pueden referirse a otra especie de menor tamaño, desconocida, de sirenio.

Fuente: Apuntes de criptozoología
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